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Día 04. De ‘las iguanas’ a ‘meternos en problemas’ / Juan Carlos Jiménez Abarca. 18 de enero 2013

Hoy viernes 18 de enero visitamos dos museos: el municipal y el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) del Centro Cultural Libertador Simón Bolivar (CCLSB). Antes estuvimos brevemente en el Parque de las Iguanas, que no es otra cosa sino la plaza que se encuentra frente a la catedral (apodada Nuestra Señora del Plasma por las numerosas –numerosísimas- pantallas planas que se encuentran en su interior, dos por cada columna de la nave central). Y en el centro de la plaza, un monumento ecuestre a Simón Bolívar. El hecho de que el parque fuera reconocido más por sus iguanas (que luchan espectacularmente entre sí por un trozo de plátano caído de las manos de un niño atemorizado) que por Bolívar, me hizo recordar el caso de las escultura de los reyes mexicas Itzcóatl y Ahuizotl, desplazados numerosas veces de sus sitios y a la larga nombrados sencillamente como “Indios Verdes” por su color de bronce patinado. O también el caso de las esculturas ecuestres de Carlos IV de España (frente al Museo Nacional de Arte de México) y de José María Morelos en Morelia. Ambas han sido reducidas a su elemento constitutivo nuclear y, además, nombradas en diminutivo como para anular su poder simbólico a la mínima expresión: la primera conocida como “La Estatua del Caballito” y la segunda renombrada como “la escultura de la Plaza del Caballito” (léase, la plaza Morelos, un sitio relevante del centro histórico de la capital en Michoacán). Conclusión: en el espacio público todos los valores simbólicos se subvierten y mutan con el tiempo.

Por parte de los museos, supimos de viva voz las actividades que ejecutan las personas encargadas de darle vida a estas instituciones públicas de la cultura. En ambos casos fueron consultadas acerca de la visión que tienen del arte contemporáneo en Guayaquil, con qué genealogía del arte contemporáneo local se enfocan, de qué van las artes de la escena de la que emanan. Ambas instituciones, a través de su personal, respondieron pero sin satisfacer la pregunta. No contaron su conocimiento del arte contemporáneo de Guayaquil (mucho menos del Ecuador), sino que respondieron de manera funcional… o dicho de manera más precisa, respondieron de manera funcionaria: contaron qué es lo que intentan hacer desde la institución.

Con el post anterior (el de las prohibiciones) y algunos de los de mis compañer@s, va quedando más o menos expuesta la problemática del espacio público en Guayaquil, el magnetismo que ejerce sobre los ejercicios que intentan comprender las dinámicas de la escena contemporánea guayaquileña. Ese espacio público incluye las instituciones de cultura. Si el espacio es problemático y cada vez más acotado en sus usos y posibilidades, y las instituciones públicas no logran hacer una lectura de su contexto, que incluye los procesos de la ciudadanía y (para lo que nos interesa) sus artistas; entonces ¿quién tiene la visión más completa acerca de lo que ha pasado y pasa en cuanto a las artes aquí?

La respuesta es, hasta ahora, NoMínimo… y Rodolfo Kronfle Chambers, de quien tenemos su libro 1998-2009 Historia(s) en el arte contemporáneo del Ecuador. Las claves ya están aquí, apareciendo; y los debates entre l@s residentes ya comienzan a tomar forma. Aquí es cuando comenzamos a meternos en problemas.

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