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por la parte de Darwin [Irina Svoboda / 15febrero2010]

Capítulo XII

Día 17 de agosto

… Los guasos de Chile son como los gauchos de las Pampas, pero en suma resultan muy diferentes. Chile está más civilizado, y, por lo tanto, sus habitantes han perdido mucho de su carácter individual. Las graduaciones de rango son aquí mucho más marcadas; el guaso no considera a todos los hombres como iguales suyos, y me ha sorprendido ver que a mis compañeros no les gusta comer al mismo tiempo que yo. Este sentimiento de desigualdad es consecuencia necesaria de la existencia de una aristocracia del dinero. Se dice aquí que hay grandes propietarios que tienen de 125 a 200.000 francos de renta anual. Esta desigualdad de fortunas no existe, creo, en los países en que se crían los ganados al este de los Andes. El viajero no encuentra aquí ya aquella hospitalidad incondicional que hacía rehusar todo pago y que se ofrecía de tan buena voluntad que no había escrúpulo alguno en aceptarlo. Casi en todas partes se recibe en Chile por la noche, pero se espera que se dé algo al salir por la mañana, y hasta las personas ricas aceptan sin reparo dos o tres francos. El gaucho es un caballero, siendo tal vez un asesino; el guaso, preferible bajo ciertos puntos de vista, no es nunca más que un hombre ordinario y vulgar. Aunque estas dos clases de hombres tengan casi las mismas ocupaciones, sus costumbres y su traje difieren; las particularidades que los distinguen son, además, universales en los dos países respectivos. El gaucho parece que forma cuerpo con su caballo; se avergonzaría de ocuparse de cualquier cosa, no yendo montado; al guaso puede contratársele para trabajar en el campo. El primero se alimenta exclusivamente de carne, el segundo casi sólo de legumbres. Ya no se ven aquí las botas blancas, los pantalones anchos, la chilipa encarnada, que constituyen el pintoresco traje de las Pampas; en Chile llevan polainas de lana verde o negra para proteger los pantalones ordinarios. El poncho, sin embargo, es común a los dos países. El guaso cifra todo su orgullo en las espuelas, que son ridículamente grandes. He tenido ocasión de ver espuelas cuya roseta tenía seis pulgadas de diámetro y armada de treinta puntas. Los estribos suelen ser de proporciones análogas; cada uno consiste en un tarugo de madera cuadrado, vaciado y esculpido, que pesa por lo menos tres libras o cuatro. El guaso se sirve del lazo, mejor todavía quizá que el gaucho, pero la naturaleza de su país es tal que no conoce las bolas. ….

Diario del Viaje de un Naturalista alrededor del mundo
(En el navío de S. M. “Beagle”)
Charles Darwin

http://www.e-libro.net/E-libro-viejo/gratis/naturalista.pdf
http://www.planetariogalilei.com.ar/ameghino/obras/darwin/bea-c12.htm

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