
Caminando por las calles de Bogotá vi mucha gente en la vereda, durmiendo, vendiendo. Me hubiera gustado escuchar el diálogo entre dos hombres de traje con aspecto desprolijo que caminaban juntos al son de palabras desconexas. Creo que todos alguna vez pensamos que se podría hacer para ayudarlos, crear hogares de tránsito, brindarles alimento y abrigo.
A su vez observé mucha seguridad en los lugares públicos, pero no los he visto cerca de las personas que tienen su hogar en la calle.
Y luego, una valija con un escrito que dice: “Cargamento de Sabiduría”, entonces me pregunto si la sabiduría entra en un maletín. Algunos provervios dicen que para ser sabio hay que reconocer cuanto falta por saber, que este saber es el que nos ayuda a vivir, que Ser sabio no significa tener todos los conocimientos, significa aplicarlos a la vida. Personalmente quiero aprender a mirar sabiamente el entorno y, especialmente en estos días, las producciones que hoy cada uno de mis compañeros/as de residencia fue presentando.
Siento mucha alegría de ser parte de esto, de conocer gente nueva y de diferentes países que tienen el mismo interés por el arte, que trabajan para lograr llegar a ser lo que tanto desean. Un recorrido enriquecedor de vivencias y aprendizajes nos esperan…