Estaba muy expectante por este día ya que se presentarían los portafolios de todos los participantes de la residencia. Me encantó el poder ser parte de esta larga y hasta un poco extenuante jornada en donde revisamos los más variados trabajos artístico/pedagógicos, que abarcan desde la pedagogía formal escolar, universitaria como también en espacios no formales, incluyendo el trabajo personal en pintura, dibujo, escultura, grabado, ilustración, museografía y curatoría.
Toda esta muestra me permite experimentar de una forma cercana lo que significa el conocer el trabajo variado e influenciado por distintos contextos socio-culturales de países como Chile, Perú, Finlandia, México, Colombia, Guatemala, Brasil, Cuba y Argentina y darme cuenta de que compartimos temáticas tan importantes para mí como la memoria y la utilización de objetos e historias familiares para crear.
En la noche, todo fue más distendido. Tuvimos un asado el que nos permitió conocernos en una instancia más distendida y entretenida, riéndonos por todo, contándonos anécdotas e historias, incluso bailando –o intentándolo- por un rato, terminando una excelente noche conversando con tres compañeras de habitación (imagínense una conversación de tres mujeres pasadas las 3 AM), quedando registrado y patentado una frase célebre que escuchamos mientras fuimos de compras comunitarias al supermercado:
“Che Genio, se te quedó la bolsa”