No termino de deleitarme al recordar la maravillosa noche de asado, ésta gente es increíble, tan distintos y a la vez tan cercanos. Si bien tenemos distintas costumbres, palabras y acentos, me siento tan cercano como en familia, la amabilidad y alegría fluyen de manera natural pues nos une el gusto y respeto por el arte como también las ganas de aprovechar esta convivencia al máximo, la calidad de ésta residencia sólo depende de nosotros cómo dijo Jorge y parece que esa idea está muy presente.
No hay palabras para describir las deliciosas conversaciones interculturales acompañadas con el mejor complemento: carne y vino, éxtasis total, gracias chicos, gracias Lucero por las tremendas ganas de servicio, se nota que disfrutas mucho ver a la visita feliz.